México, país con tradición filantrópica, concepto relacionado a la responsabilidad social

Desde hace varios años, diversos actores han participado en el diseño de estrategias que promueven el desarrollo sustentable a través de la RSE. Esto lo podemos ver a través de la creación de nuevas leyes, la adhesión del país a acuerdos internacionales o en la colaboración de instituciones para promover y observar dichas prácticas a nivel local como lo hace la CEMEFI.  También hemos observado cómo el número de organizaciones que ha recibido el Distintivo de ESR que otorga la CEMEFI en

México ha crecido exponencialmente. Se inició con 8 empresas en 2001 y, para 2016, ya sumaban 741.
Sin embargo, en mi artículo anterior comentaba que, con todo y los avances, todavía estamos lejos de lograr una madurez en el tema. En este artículo, profundizaré en el segundo reto que tiene México: la visión asistencialista que se refleja en prácticas y programas filantrópicos que carecen de estrategia.

México tiene una larga historia de filantropía y caridad que proviene de una tradición española heredada, en la que la iglesia católica era la encargada de desempeñar esta función a través de distintas instituciones de asistencia social.

Posteriormente a las leyes de Reforma, el gobierno tomó parte de esta función y hubo una transición en la implementación de estas labores asistenciales. Pasaron de ser únicamente llevadas por la iglesia, a estar controladas en su gran mayoría por el Estado. Sin embargo, debido a la falta de recursos, su acción se vio muy limitada.

Años más tarde, después de la efervescencia social derivada del movimiento del 68, surgen distintos actores sociales que impulsan el desarrollo de organizaciones de la sociedad civil autónomas e independientes del gobierno.

Con todo esto en mente, la tradición de la filantropía corporativa, hablando especialmente de donaciones y prácticas de voluntariado, surge como una forma de dar respuesta a la pobreza e inequidad del país y la falta de capacidad del Estado Mexicano para solucionar los retos sociales.

Actualmente, hay una tendencia de crecimiento por parte de las empresas en estas prácticas, y no solamente debido a los factores antes mencionados, si no como una forma de mostrar su legitimidad ante la comunidad.

Si bien una parte esencial de la RSE es la filantropía por el potencial que tiene de apoyar e incidir positivamente en la sociedad civil, no debe ser su única dimensión, como expliqué en mi artículo anterior. Adicionalmente es necesario cambiar la visión que se tiene de estas prácticas y pasar de una filantropía tradicional a una estratégica.

El diagnóstico sobre la filantropía corporativa en México, elaborado por Alternativas y Capacidades A.C., nos demuestran que estamos lejos de lograrlo. Dicho estudio menciona que no existe heterogeneidad en la profesionalización en estas actividades. Adicionalmente muestra que las empresas no perciben la filantropía como algo estratégico y que los recursos que se otorgan no se valoran en términos de sus impactos sociales.  Por último menciona que aunque más del 50% de las empresas tienen programas de voluntariado corporativo, en su gran mayoría son programas que no tienen valor agregado.

Todas las dimensiones de la RSE deben de tener una visión estratégica puesto que surgen de una iniciativa de sustentabilidad en la que se busca una verdadera transformación social, por lo que, ya sea a través de la donación de recursos o a través de la promoción del voluntariado corporativo, la empresa debe buscar siempre generar un valor agregado a los empleados, la comunidad y la organización.

2019-06-23T02:53:52+00:00